miércoles, 1 de diciembre de 2021

Ganadores de la Convocatoria Cruz Diablo Narrativa Breve 2021

 

Convocatoria Cruz Diablo Narrativa Breve 2021


Tenemos el agrado de comunicarles que el jurado de la Convocatoria Cruz Diablo Narrativa Breve 2021 ha arribado a un veredicto. Luego de un arduo debate se ha llegado al acuerdo de elegir tres primeros premios y dos menciones especiales. Los relatos premiados y las menciones integrarán, junto a los restantes quince finalistas, el número especial de narrativa breve que Revista Cruz Diablo publicará antes de concluir el presente año. Felicitaciones a los autores y autoras premiados. Vaya nuestro profundo agradecimiento a los casi 300 autores del mundo de habla hispana que hicieron posible que esta convocatoria se plasme en un nuevo número de nuestra revista.

Convocatoria Cruz Diablo Narrativa Breve 2021

Primer Premio: “Colgajos” de Melina Irene Gioia (CABA, Argentina)

Segundo Premio (compartido): “Una buena historia” de Kalton Harold Bruhl (Honduras) y “El Beso” de Trudy Pocovi (Santa Fe, Argentina)

Mención Especial: “En fila india” de Federico Mauriño (Pcia. De Buenos Aires, Argentina)

Mención Especial: “Fiat Lux” de Martín Troncoso (CABA, Argentina)

Finalistas:

“Insuflando aliento” de Garla Kat (San José, Costa Rica)

“La narración de un crimen” de Aldo Favero (Pcia. De Buenos Aires, Argentina)

“Pánico” de Patricia K. Olivera (Montevideo, Uruguay)

“Narciso” de Claudia Vazquez (Rosario, Argentina)

“Dédalos” de Bruna Mucignat (Pcia. De Buenos Aires, Argentina)

“Uñas y dientes” de Jaime Benito Montes (Madrid, España)

“Despertó” de Jorge Lacuadra (Santa Fe, Argentina)

“La flor maldita” de Ximena Moreno (Neuquén, Argentina)

“La casita de madera” de Diana Belaustegui (Santiago del Estero, Argentina)

“La estancia” de Matías Gerber (Mendoza, Argentina)

“Dentelladas” de Segio Gustavo Simionato (CABA, Argentina)

“Monstruo” de Oriana Acosta (Pcia. De Buenos Aires, Argentina)

“La pelacho” de Ana Paula Ligresti (Pcia. De Buenos Aires, Argentina)

“Regalo de cumpleaños” de Lara Travieso (Pcia. De Buenos Aires, Argentina)

“Un pinchacito y nada más” de Matías Rojo Ruilova (Mar del Plata, Argentina)

(Antes de concluido el 2021 saldrá a la luz el número especial con los cuentos seleccionados)

sábado, 27 de noviembre de 2021

Finalistas de la convocatoria Cruz Diablo de Narrativa Breve

Tenemos el agrado, tras un arduo trabajo de selección, de compartirles la lista de los veinte finalistas de la convocatoria de Narrativa Breve de Revista Cruz Diablo.

Durante el mes de Diciembre hará aparición el nuevo número y allí se develará cuáles fueron elegidos 1ero, 2do y 3er puesto. De momento les dejamos los escritos finalistas con sus autores. Muchas gracias por la multitudinaria participación, llegaron casi 280 relatos de toda Hispanoamérica.

La lista:

*Colgajos, de Melina Irene Gioia.

*Dédalos, de Bruna Mucignat.

*Dentelladas, de Sergio Gustavo Simionato.

*Despertó, de Jorge Lacuadra .

*El beso, de Trudy Pocovi.

*En fila india, de Federico Mauriño.

*Fiat lux, de Martín Troncoso.

*Insuflando aliento, de Jorge Alirio Rodríguez Becerra.

*La casita de madera, de Diana Beláustegui.

*La estancia, de Matías Gerber.

*La flor maldita, de Ximena Moreno.

*La narración de un crimen, de Aldo V. Favero.

*La Pelacho, de Ana Paula Ligresti.

*Monstruo, de Oriana Acosta.

*Narciso, de Claudia Vázquez.

*Pánico, de Patricia K. Olivera González.

*Una buena historia, de Kalton Harold Bruhl.

*Regalo de cumpleaños, de Lara Travieso.

*Un pinchacito y listo, de Matías Rojo Ruilova.

*Uñas y dientes, de Jaime Benito Montes.

 



viernes, 17 de septiembre de 2021

 

Convocatoria de microrrelatos

Cruz Diablo Narrativa Breve 2021



Revista Cruz Diablo invita a los escritores del mundo de habla hispana a participar de la convocatoria de microrrelatos «Cruz Diablo, Narrativa Breve 2021». En este contexto de pandemia hemos decidido subtitularlo «Cuando despertó, el bicho todavía estaba allí». Ustedes se preguntarán, ¿cuál bicho?, ¿el covid?, ¿una mascota? En realidad, el bicho no nos importa; lo hemos hecho para celebrar los cien años de vida de Augusto Monterroso, maestro de la narrativa breve. Los relatos no pueden superar las 500 palabras y deben enmarcarse en el terror, la fantasía y/o la ciencia ficción. Se seleccionarán tres primeros premios y varias menciones especiales que integrarán el número especial de Cruz Diablo. La convocatoria se abre al momento de esta publicación y cierra el 31 de octubre a las 24hs ¡Los/as esperamos!

Bases:

·         Podrán participar todos los escritores y escritoras mayores de 16 años sin restricciones por lugar de residencia.

·        Los microrrelatos deben estar escritos en español y no superar las 500 palabras (sin contar el título)

·         La temática será el terror, la fantasía o la ciencia ficción.

·        Se enviarán los relatos en un documento Word o PDF en el cual deberá constar el nombre del autor. El documento se enviará a revistacruzdiablo@gmail.com y en el asunto del correo se colocará “MICRORELATOS CRUZ DIABLO 2021”. En el cuerpo del mensaje se colocará: nombre y apellido del autor, dirección postal y número de teléfono.

·      El equipo editorial de Revista Cruz Diablo seleccionará a los relatos finalistas. Un jurado integrado por tres escritores/as invitados/as otorgará los tres primeros premios.

·       El premio de la convocatoria será la publicación en el número especial de la revista digital de terror, fantasía y ciencia ficción CRUZ DIABLO.

·         La convocatoria cierra el 31 de octubre a las 24hs.

·         El jurado se expedirá el día 22 de noviembre.

·         El número especial se publicará en el mes de diciembre de 2021.


miércoles, 21 de octubre de 2020

"Atemporal" de Shirley Bello

 



Shirley Bello nació en la provincia argentina de Entre Ríos hace veintiocho años. Es obstetra y estudia veterinaria. Comenzó a escribir cuentos a los siete años, pero no fue sino hasta hace poco que comenzó a dedicar más tiempo al arte de escribir. Lee de todo, pero confiesa que tiene predilección por el terror psicológico, el misterio y el crimen. A la hora de dar vida a sus personajes prefiere los vampiros, los psicópatas, los médicos, los huérfanos y las brujas. “Atemporal” formará parte del número especial de Cruz Diablo “Cartas de amor, de locura y de muerte”

 

Poblado de Puolescat, Francia., 9 de Junio, 1729.

Señor, Byron M. Clarck.

Londres, Inglaterra.

Querido Byron:

Lamento tener que hacerte llegar estas noticias por este medio. Comencé a trazar estas líneas en el primer barco que arribó en cuanto tuve un suspiro. Una joven dama había sacado un puñado de hojas amarradas para apuntar sus novelas fantásticas y, tras observarla fijamente (como bien sabes se me suele dar) ella saco una de las hojas recién arrancadas del apuntador y me la extendió junto a una pluma sin siquiera mirarme a los ojos. De inmediato complació mi necesidad un fuego que comenzó a arder en mis adentros, recorriendo mi pecho hasta desbordar en lágrimas (como también puedes imaginar que suele sucederme cuando ejecuto estas prácticas tan poco decentes y tan útiles). Me regocijé en la satisfacción de haberlo conseguido, entonces me marché a la bodega para encontrarme a solas y poder escribir. Me ubiqué en medio de un centenar de cajas mientras las ratas comenzaban a pasar entres mis pies. Sin embargo, aquel no era mi mayor pesar, ni siquiera el sonido que provenía de mis entrañas hambrientas, sino el dolor de haberme separado de ti. Había escrito apenas unas pocas frases, cuando bajó de repelón un grupo de guardias reales armados que de inmediato, al capturarme, me golpearon y me quitaron el escrito. Todo lo que podía ver eran las rendijas de la cutre morada y un tenue rayo de sol deseoso filtrándose por ellas. Me zumbaban los oídos y sus voces se difuminaban en mi cabeza, sus murmullos no eran palabras de bondad, podía sentirlo. Uno de ellos me apuntó con un crucifijo cual criatura demoniaca, y gritaba a mi oído ¡Blasfema! ¡muerte a la bruja!, mientras me golpeaba con la misma insignia cristiana. Me habían capturado y ya no tenía escapatoria. Así que me sumí en mis adentros. Intenté con todas mis fuerzas concentrarme y practicar el “despliegue” que reforzamos juntos cuando nos escapamos por primera vez de la finca en aquellos tiempos: intenté también otros artificios de fuerza, pero no, no funcionó. Tampoco podía emitir palabra, ni manipular sus mentes, tampoco jugar con sus miedos y mi cuerpo se quedó sin fuerzas como así sin concentración mis sentidos. Esta vez ya no funcionaría. Ya todo se habría acabado para mí, a menos en este tiempo. Intente tocar el suelo, perdida y desorientada. El cuerpo magullado ya casi no respondía. La carta estaba al lado de mi mano izquierda. De pronto, levantaron mi castigado cascaron y sentí unas duras manos que como garras se clavaron en la piel que visto, desgarrándola. Luego perdí el conocimiento (sin dolor, como todas las veces). Cuando desperté estaba en un calabozo. La cabeza aun me zumbaba. Me encontraba sucia, desgreñada y muy débil. Había perdido la noción del tiempo. De todas maneras, el tiempo no existe en nuestro mundo; ese es el gran beneficio clandestino de ser atemporal. Haciendo referencia al escrito, por supuesto que de las líneas que estaba escribiendo, ya ni rastros quedaban. 

Quizás solo fue la imagen de tus ojos idénticos a los míos, ensamblados en mis pupilas, lo que me dio la fuerza para llegar a este día. Quizás pasen varias lunas antes de que leas estas líneas o escuches mis palabras, pero debía intentarlo. Necesitaba que sepas que estos, mis últimos deseos y suspiros en esta piel, son por ti; una vez más, un nuevo “último” suspiro. Perezco una vez más dejando tu recuerdo en mi último aliento. Te quiero, te querré siempre y siempre te he querido, desde el mismo momento idéntico y paralelo de nuestra concepción, como así en todas las vidas pasadas, siempre ha sido igual: Byron y Evalissa. Evalissa y Bayron. No pueden existir estos términos de otra manera.

Intente sabotear al guardia, pero aquello fue imposible, es como si mi maná se hubiera agotado. Fue entonces cuando, presa de la desesperación, acudí a la más humana de las súplicas, esta vez sin sobornos, ni brebajes ni miradas fuertes, ni magia ni sabotaje, y pedí un último deseo: un papel en blanco y una pluma para poder hacerte llegar mis sentimientos. 

Arde mi alma en la desesperación de no saber dónde y cómo te encuentras en estos momentos. Espero que tú, sí hayas podido arribar el canal de la mancha.  Pronto mi ejecución será noticia y así el mundo entero sabrá que mi pena de muerte ha sido cumplida. Solo espero que pienses tanto en mí como yo lo hago al recordarte, y espero que tengas por seguro que la próxima piel donde habite buscará la tuya para poder concretar nuestra unión por siempre, más allá de cualquier tipo de tiempos y lugares, de mundos y de todas las eternidades que nos arriben.  Nadie nunca más podrá separarnos y así, juntos, podremos lograr colocar el mundo de cabezas y a nuestros pies. ¡Oh Byron!, siempre fuiste el más sensible y el más débil, se me arruga el corazón de solo pensar que llegaras a Londres, irás a esperarme en el arribo de un barco del que jamás bajaré. Me llevo conmigo ese último beso y aquella última mirada en el puerto, hasta que esta piel sea quemada y consumida por el abrumador fuego de la plaza central mañana, en la primera hora.

No llores por mí, volveré. Quizás no con esa cabellera roja idéntica a la tuya, ni con el fulgor azul cielo en los ojos, pero volveré.

Pronto tu esencia y la mía, así como nuestros cuerpos desnudos, estarán unidos, y serán uno con el cielo y el infierno.  ¡Corre! ¡corre! Escóndete, cambia tu aspecto, y si es necesario también la piel. Después de todo tu eres el fuerte. Permanece en paz.

Encontrare la manera de encontrarte, siempre te encuentro. Después de todo este no es más que un pequeño mundo de nuestro paso atemporal.

                                             Evalissa. M Clarck

 

 

 

 

 

viernes, 28 de agosto de 2020

"El viejo y su jardín" por Oriana Acosta


 Oriana Acosta (Buenos Aires, 2002) Nació y se crío en Florencio Varela, tiene 18 años de edad. Le gusta mucho la lectura y el dibujo artístico. Tiene como pasatiempos escribir cuentos, dibujar y la leer todo lo que pueda. Entre sus autores favoritos se destacan Stephen King y Junji Itou, quienes, a su vez, representan un modelo a seguir para ella.


El viejo y su jardín

Al principio creí que se trataban de simples sueños, creaciones de mi subconsciente: un hombre, un jardín, una puerta. No exactamente en esa secuencia, pero son elementos primordiales. Comencé a hacerme preguntas que, obviamente, no tuvieron ningún tipo de respuesta:

“¿Por qué no puedo abrir esa puerta? ¿Qué son esas extrañas plantas que crecen en el jardín? ¿Quién es el viejo que merodea por el lugar?”

Como ya mencioné, solo eran sueños indescifrables, hasta que mi amigo Matías me contó sobre unos sueños muy locos que había tenido, exactamente sobre: un viejo, un jardín y una puerta.

Noté sutiles diferencias entre cada escenario, como el hecho de que la puerta que visualizó Matías tenía una llave (la mía estaba sellada) y las plantas adquirían formas extrañas (las mías eran prematuras). Por último: el viejo. El viejo no me había otorgado más que silencio, pero a él le habló sobre jardinería.

Deben pensar que es raro –yo también lo pensé–.

Al grupo de “sueños locos” se nos sumó Santiago, mi amigo. Cuando le pedimos que nos contase su versión, Santiago narró un escenario diferente al nuestro (como era de esperar): plantas humanoides, puerta entreabierta y un viejo que le hablaba sobre jardinería. El viejo mencionó que su jardín era su preciado tesoro y, que lo había elegido a él para que formase parte del mismo. Al cabo de unos tres días, Santiago desapareció.

Matías estaba horrorizado, insistió en contar la verdad a las personas, pero fue una pérdida de tiempo. Un chico con un historial de mentiras y bromas nunca iba a ser tomado en serio por nadie. Lo repito: fue una pérdida de tiempo. Matías desapareció al igual que Santiago.

Desde entonces nadie ha podido dar con ellos. Muchas personas intentan acusarme porque no quieren creer en nuestras declaraciones, pero de nada sirve que traten de incriminarme. En mi último sueño el viejo también me habló:

“Es tu turno de reencarnar en mi hermoso jardín”. Me dijo.

En unos minutos se van a cumplir las 72 horas, siempre son 72 horas.

(Pronto seremos tres en el jardín). 

 

viernes, 21 de agosto de 2020

La Mano en la Sombra (Novela)

 

La Mano en el Sombra

De Rogelio Oscar Retuerto

 

¿Qué hay bajo el suelo del convento? Hay secretos que es mejor no desenterrarlos nunca.

Del autor de Las Elegidas, novela ganadora del Certamen Nacional de Literatura organizado por la Secretaría de Cultura de Mendoza, llega La Mano en la Sombra, una novela de amor, de locura y de muerte.

Para descargar el PDF de la novela hacer click en el siguiente enlace:

https://bit.ly/2EeGzSi



lunes, 27 de julio de 2020

"1888" Por Patricio Scarfo


Patricio Scarfo nació en Quilmes. Es empleado gastronómico. Tiene una familia ensamblada que se compone de su esposa Patricia y de sus hijos Agustín, Sofía y una hija del corazón: Luciana. Creció leyendo a Edgar Allan Poe y siente una particular devoción por Agatha Christie. Su anhelo es que la gente se pueda entretener leyendo sus cuentos.


1888

Solo pero con mis almas en pena a cuestas, en un rincón de una mugrosa habitación y  bajo la tenue luz de una vela, escribo y descargo mi padecer.

Aquí, con mi corazón en un perpetuo galope, espero a la negrura. Esta historia -terrible y oscura- está maldita. Transpira crueldad, contagia maldad y si estás leyendo esto, ya te has infectado.

Sé que debí advertirte desde el principio el peligro que conllevaba continuar con mi relato, lo siento, pero no pude hacerlo, y es que la negrura desea expandirse.

Ella es mi dueña absoluta, quien guía mis pasos, en mi piel llevo su Marca. Volcanes diminutos que erupcionan líquidos negros cubren mi cuerpo y quizás ya el tuyo.

Ahora tú, ve. Busca estos granos de pus turbios sobre ti, hazlo, te desafío. Mírate, yo aquí te aguardo.

¿Has mirado? ¿No viste nada? Ja ja, iluso yo mismo era como tú, como los demás. No tienes nada me decían, ¡¡¡y yo les creía!!! Pero la negruzca enfermedad se presentó en mí y al fin la pude ver.

Intenté luchar contra ella, no sucumbir ante lo oscuro pero fue en vano. Igual se introdujo en mi alma, como lo hará en la tuya, no lo dudes. Así como cada día el amanecer expulsa a la noche, así de cierto, la negrura será parte de ti. Yo, pobre diablo, no pude resistirme.

¿Quieres conocer a tu reina, saber más sobre ella? ¿Acaso piensas que así te libraras de su majestad? Olvídalo, sabe tú que nunca cede ni retrocede, aún así trataré de darte lo que deseas. No quiero que pienses que soy tu enemigo, todo lo contrario, pues pronto te convertirás en mi hermano.

Mi ama se interno en mí como una daga filosa penetra en la carne después de una fuerte cuchillada -yo de esto sé bastante, ja ja- y yo que soy esa carne, lento me fui pudriendo. Tal como la muerte deja un cuerpo putrefacto a merced de los gusanos, así me consumí, me marchité, Despacio pero firme, la negrura me esclavizó y se adueñó de mi mente.

Primero fue un susurro que apenas viajaba por mi cerebro, pero luego se convirtió en un grito espeluznante y desgarrador. ¿Puedes oírla? Sé que sí. Pronto esa voz dirigirá tu miserable vida, te manipulará, te conducirá a la insania y serás como tu humilde servidor.

La vela está pronta a desaparecer, a mis pies solo hay sangre, todo a mi alrededor es escarlata. Jirones de piel me recuerdan lo hecho, lo aberrante. Avergonzado levanto la vista y la veo, allí está ella, despedazada, rota, su interior vacío, con ojos sangrantes que ya no ven. Las otras se suman a mi fiesta de horror, sus cadavéricos y acusadores dedos me señalan. Me creen su verdugo, ¡¡pero no!! No lo soy.

Tan solo fui un instrumento, mi reina me exigió sangre, sufrimiento, dolor y muerte, y yo, un simple mortal, no pude negarme -creo que hasta llegué a disfrutarlo-, como tampoco tú podrás.

¿Sigues aquí? Pues claro porque en tu cerebro ya se anidó. Tú eres ella y ella eres tú, y por eso no puedes dejarme. Deseas descubrir la verdad, obtener de mí la cura a tanta perversidad. Debo decirte que, por desgracia, no la hay.

Pronto tendrás hambre, serás un ser famélico, te sentarás a la mesa como es habitual, solo que esta vez no podrás comer. Tomarás el cuchillo y el filoso acero te hipnotizará, el mango se fusionará con tu mano y ahí, en ese preciso instante, nuestra amiga te hará comprender. Te revelará sus planes, te reclamará su premio y tú, indefectiblemente, habrás de obedecer, tal y como yo lo hice.

La vela en minutos se apagará, terminará su trabajo, como yo finalicé el mío.

No puedo más, la locura es extrema, estoy desquiciado. La negrura se acerca, es enorme y viscosa. Me mira, sabe que soy incapaz de seguir.

El recuerdo de mi última función corroe mis entrañas, mientras tanto, las vísceras de mi víctima final se reparten por toda la escena, pintando un cuadro teñido de rojo, que deja al mismísimo infierno de Dante como un cuento para niños.

Mi ama de las tinieblas es piadosa, me consuela, “has terminado”, me dice. Me llama, quiere liberarme y yo anhelo emanciparme de tanto sufrimiento. Sé que me buscarán, intentaran cazarme, pero yo he de partir. Me iré con mi maligna reina. Ella soy yo y yo soy ella, le pertenezco.

Abre sus fauces negras, he de entrar para desaparecer para siempre. Sin embargo, mi nombre -no el verdadero, ese ya no existe- perdurará en el tiempo, será sinónimo de terror. Al fin y al cabo el miedo que he infundido me otorgará la inmortalidad.

Dejaré este escrito como legado, una entrada hacia el mal, será reproducido millones de veces, traducido a todo idioma posible. Viajará en busca de otros como tú, como yo.

Con respecto a ti, sé que nos volveremos a encontrar. He de reconocerte, tenlo por seguro. Pues ahora tú eres yo y yo soy tú. La negrura nos unirá, la sangre derramada nos convertirá en hermanos -te lo dije-, y hasta la  eternidad se  escuchará de nosotros, y juntos desde el infierno veremos la sangre correr.

Hasta pronto camarada.

 

Tuyo, afectuosamente

 

Jack, el destripador